sábado, 17 de noviembre de 2007

Ciencia vs Religión

Cada cierta cantidad de tiempo me veo obligado, por circustancias un poco vengonzosas, a visitar a mi podóloga de confianza. Debo admitir que, más allá del repentino y bastante inexplicable (para mi, por lo menos) aumento de precio, realiza un buen trabajo en mi uña descarriada. No por nada es de confianza.

Como soy una persona de poco diálogo con otras personas ajenas a mi vida cotidiana, o por lo menos semi-ajenas, por decirlo de alguna manera, poco y nada conocía sobre la vida personal de la podóloga. Sabía que se llamaba Mirta, y que era podóloga. “Mirta, la podóloga” le decimos cariñosamente en casa. No es que hablemos de ella con frecuencia. No podríamos hacerlo, aunque quisieramos, porque poco y nada sabemos de su vida. Es más, el único de la familia que la conoce, por lo menos personalmente, soy yo. Y digo personalmente porque mi madre es quien pide los turnos, así que ella, en cierto sentido, tambíén la conoce. Admitir que mi madre es quien pide mis turnos es, claro está, un poco vergonzoso, aunque no tanto como el por qué debe pedir el turno.

Pero parece que la timidez a la hora de hablar por teléfono es algo que comparto con varios de mis familiares. Mi madre es la única que se salva de tal timidez. Será por eso que es ella quien pide los turnos, llama a los remises, pide la comida, etc. Mi padre no es ni muy muy, ni tan tan, como diría mi difunta abuela. A veces no tiene problemas en llamar, pero otras veces sí los tiene. Quizás no se trate tanto de timidez, sino de vagancia. Pero, en última instancia, es mi madre quien llama cuando mi padre, ya sea por timidez o por vagancia (o por cualquier otra razón) no quiere hacerlo.

En fin, es mi madre la que no sólo pide los turnos, si no la que me recuerda que ya ha pasado un mes y que debo continuar con el tratamiento, es decir, que debo ir a hacer valer mi turno. Y ese tratamiento es continuado, precisamente, por “Mirta, la podológa”. Es en esas ocasiones cuando hablamos de ella. Puede ser que en otro momento se nos escape algún comentario más, pero seguramente esté subornidado a la cuestión del turno y del tratamiento.

Pero el viernes pasado ocurrió un hecho atípico. Durante los 20 minutos en que “Mirta, la podóloga” realizó su trabajo, tuvimos una larga y tendida charla gracias a la cual llegué a conocer un aspecto apasionante de su vida privada, y no tan privada: su devoción por Dios y por la religión evangelista. Ella, por su parte, pudo conocer un poco más a su cliente, y al enterarse que está atendiendo a un ateo convencido, no le cerró la puerta de su local, así como, según ella misma, Dios no le cierra las puertas del cielo a nadie.

Es, por todo esto, que ahora sé que no sólo puedo seguir con el tratamiento sin ser discriminado (es decir, que puede serguir siendo mi podóloga de confianza), si no que todavía tengo la posibilidad de ganarme mi lugar en el cielo, siempre y cuando considere el convertirme a su religión. Y, como si fuera poco, conocí un poquito más de la vida de “Mirta, la podóloga”, de la cual solamente sabia que se llamaba Mirta, y que era podóloga; ahora también sé que es evangelista. Quizás llegue el día en que hablemos de “Mirta, la podóloga” con frecuencia. Incluso con tanta frecuencia, que quizás dejemos de llamarla “Mirta, la podóloga”, para pasar a llamarla “Mirta, la podóloga evangelista”. Pero no puedo saberlo; es que los caminos del señor son misteriosos.


------


Es, al menos, un poco extraño, que la podóloga que tiene en sus manos, literalmente, el futuro de mi uña, me diga que ella "salió adelante" de varias enfermedades gracias a la ayuda de Dios, y no tanto (o nada) de la ciencia. Más bien es contradictorio, porque si al tratarme a mi siguiese su "filosofia de vida" (y Danila, con mucha razón, me va a pegar por utilizar esa expresión, pero no encontré otra), debería olvidarse todo lo que aprendió sobre uñas en la facultad de las uñas(?) y dejar que ésta crezca según el deseo de Dios. Claro que no puede hacerlo porque se quedaría sin clientes en cuestión de un corto período. O quizas no, quizas su local esté bendecido por Dios, lo cual explicaría el por qué tiene tantos clientes.

En fin, no es importante, en este momento, mi postura acerca de la religión, así como no es mi intención hacer quedar a la podóloga como una persona que cree en Dios porque es ingorante, y por eso hay que atacarla y gritar a viva voz ¡abajo las religiones, viva el ateismo! Para hablar sobre religión no hay que hacerlo desde una prédica abstrasta, superficial, como diría Lenin, sino hay que tener en cuenta otras cuestiones (la lucha de clases, le dicen(?)), que quizas trataré más adelante, aunque lo más probable es que no lo haga jamás.

Lo realmente importante es que todo esto me hizo acordar a un capítulo de los Simpsons (sobre todo el caso particular de Moe, en el momento en que participa de la destrucción del Museum of Natural History), que por cierto considero uno de los mejores, si no el mejor capítulo. Creo que se llama Ciencia vs Religión, pero no estoy seguro. Y me parece que se llama así porque uno de los protagonistas es el genial Stephen Jay Gould, autor del libro Ciencia vs Religión, que mi también genial novia me regalo hace unos días y que aún no pude leer. Dejo, entonces, parte de ese capítulo, más algunos extractos que son ya clásicos.




Dr. Gould: Astonishing, simply astonishing, one of the most singularspecimins I've encounted in all my distinguished career. Anyway, that's enough of my work, what did you want to see me about Lisa?
Lisa: It's a bone scraping from that skeleton I found.
Dr. Gould: Oh yeah, that so called angel, the whole thing's poposterous, of course.
Lisa: Quite poposterous, but no-one will believe me until I can prove what it really is! Can't you do a DNA test or something?
Dr. Gould: Oh certainly, I'll have the results by tomorrow!
Lisa: Oh thank you so much. Er... you know... I can't afford to pay you.
Dr. Gould: I didn't become a scientist for financial gain. What ever little money you have will be just fine.

--

Flanders: Science is like a blabber mouth who ruins a movie by telling you how it ends. Well I say that there are some thing we don't wanna know. Important things!

--

Lisa: Excuse me, I took a piece of this skeleton for scientific ananalys, soon you will have all the facts.
All: You did what? Stupid! [boos are heard].
Homer: Facts are meaningless, you can use facts to prove anything that's remotely true! Facts, schmacks.

--

Lovejoy: Well, It appears science has failed again, infront of overwhelming religious evidence.
Lisa: But?
Moe: Go home, science girl.
Lisa: I am home.
Moe: Good, stay there.

--

Lisa: I don't understand professor, why didn't your tests show that the skeleton was a fake.
Dr. Gould: I'm going to be honest with you Lisa, I never did the tests.


--

Por úlimo, dejo un link de un escrito de Gould, para que aquel que no lo conoce pueda ver que onda con el bigote(?):

Stephen Jay Gould - La postura hizo al hombre

http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/intelectuales/ryr2JayGould.pdf


PD: La variación en tamaño y tipo de letra no es una elección personal, sino algo que sólo el Señor... Blog puede entender.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola a todos!!! Me doy la autobienvenida a este blog, al cual entro por primera vez...
Por suerte, la primera publicaciòn tenìa un tìtulo que podrìa llegar a interesarme. Y lo hizo. Buen comienzo...!!!
Un par de comentario:
Esa especie de timidez/vagancia de la que hablàs a la hora de utilizar el telèfono y dialogar con desconocidos, no es algo raro. Conozco muchas, muchìsimas personas que tienen el mismo problema y lo relaciono, segùn la experiencia, con una cuestiòn màs de timidez que de ser vago. Me dijeron que use anteojos negros cada vez que surje ese problema de vergûenza :P
Rspecto al otro planteo que hacès, lo de conocer màs a "Mirta, tu podòloga" y saber que es evangelista. Creo que proximamente la vas a llamar Mirta, la evangelista. Me pasò con unos amigos que se convirtieron a esa religiòn. Para mi pasaron a ser "los evangelistas". Y es muy comùn que ellos te hablen de su religiòn. Valoro que intentan hacerte conocer de què se trata, còmo se acercaron a ella, y lo bien que se sienten ahora. Creo que uno tiene, a cierta edad, bastante en claro las cosas que quiere. Por supuesto que siempre estamos abiertos a nuevas ideas, pero sabemos cuàndo avanzar y entrar, y cuando informarnos, pero quedarnos al margen. Al final, todo termina siendo una una creencia. Ahora bien, se torna un poco denso cuando TODO momento es bueno para nombrar al Señor. Mientras las diferentes concepciones sean respetadas, que cada quien tenga la religiòn que mas lo reconstituya!!! La persuasiòn constante no la tolero.
Saludos!!

Daniela, "prestada" del blog de Esteban

cecilia dijo...

hasta escribiste en el blog sobre la podóloga. o sea que va ganando espacio a sobremanera (término que me encanta poner así que lo meto donde puedo).
me gustó mucho el estilo del texto, parecia un cuento de rejtman.

capote joven y lindo o capote maduro y loca?

Fernando M Ruppel dijo...

Bueno... este relato tuyo me recuerda mucho al de aquella dentista que alguna vez supo trabajar en mi boca.
Su apellido es Negreira si la memoria no me falla... trabajaba bien y era simpatica, tenia un acento caribeño... como el color de su piel, entrada en años ya.
Hasta ahi todo bien, pero un dia haciendo zapping nocturno la veo con los brazucas evangelistas que entran en america despues de la programacion, contaba de como se metio en la falopa por un novio que la prostituia.
Al turno siguiente me presente, le comente que la habia visto... me conto su vida, nunca mas fui.
Por que? PORQUE LA GENTE NO CAMBIA (¿?)


escribis como un fenomeno matt. cuando sale algun chiste?... saludos a danila tambien.