"Primero nos juntamos en casa; después se juntaron nuestras almas. Con pretexto de la ciencia nos entregamos totalmente al amor. Y el estudio de la lección nos ofrecía los encuentros secretos que el amor deseaba. Abríamos los libros, pero pasaban ante nosotros más palabras de amor que de la lección. Había más besos que palabras. Mis manos se dirigían más fácilmente a sus pechos que a los libros. Con mucha más frecuencia el amor dirigía nuestras miradas hacia nosotros mismos que la lectura fijaba en las páginas. Para infundir menos sospechas, el amor daba de vez en cuando azotes, pero no de ira. Era la gracia -no la ira- la que superaba todas las fragancias de los ungüentos. ¿Puedo decirte algo más? Ninguna gama o grado del amor se nos pasó por alto. Y hasta se añadió cuanto de insólito puede crear el amor. Cuanto menos habíamos gustado estas delicias, con más ardor nos enfrascamos en ellas, sin llegar nunca al hastío. Y cuanto más dominado estaba por la pasión, menos podía entregarme a la filosofía y dedicarme a las clases.""Cartas de Abelardo y Eloísa", página 49, Alianza Editorial, Madrid, 1993.
Danila.
2 comentarios:
Cinco horas para darme cuenta dónde estaba para postear. La verdad es que no leí por paja, pero como actualizaste vos tenía que firmar. Ahora, como te dije en el flog me hago el blog para que no me caguen el usuario.
PD: Querés ser mi amiga?
bellisimo!
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