Hoy acudo a este espacio para quejarme. Suelo tomar, algunas veces, el subte línea E en la estación Independencia. Últimamente, caldeada como está la situación, los subtes funcionan bastante irregularmente. Esto no es por lo que vengo a quejarme, pues, es lógico que frente a tanto conflicto, el servicio se desregularice.
La cuestión es que, debido a dicha situación, paso bastante tiempo en el anden, esperando a que venga el subte en cuestión. Por lo general escucho música, no leo, pues al subir al subte ya tengo que guardar el libro porque no puedo leer parada. Entonces me veo obligada a caminar por la plataforma mirando las publicidades. Las observo una y otra vez y ya las recuerdo de memoria. Al principio no reparé en ellas críticamente, sino que las recibí pasivamente sin tamizar. Hace un par de días atrás, caí en la cuenta de que dos de las publicidades (las cuales tienen carteles en distintas variantes para vender el mismo producto) resultan excluyentes.
Propaganda 1:
Diario Olé, en dos variantes: por un lado, el boludo alegre de Matías Martin; por el otro, el peronista desagradable y deliberadamente deforme de Alejandro Dolina. Ambos dos, señores porteños con un diario Olé bajo el brazo.
La consigna de la publicidad es la de definir si cierto hombre (no yo que soy mujer, sino un hombre) es, no sólo eso (es decir un HOMBRE), sino además un HOMBRE DE OLÉ BAJO EL BRAZO. Con solo mirar la publicidad uno ya entiende un poco a dónde quieren ir. La publicidad nos invita a una página de internet (en la cual yo, por ser mujer, no puedo participar. Porque es el hombre el del Olé bajo el brazo, no la mujer). En la misma se encuentra un manifiesto (que pueden ver aquí si se bancan lo que tarda en cargar la página) que nos direcciona inmediatamente a un cuestionario.
En el manifiesto se presentan como cualidades del hombre-de-olé-bajo-el-brazo, una serie larguísima de adjetivos nobles. No obstante, el cuestionario nos muestra otra cosa: después de haber realizado varias preguntas una y otra vez, puedo sacar como conclusión que para ser un hombre-de-olé-bajo-el-brazo hay que ser un un macho promedio que avala situaciones violentas (y las protagoniza), no se preocupa por su pareja, no pide gustos de halados 'maricas', considera al 'Poroto' Cubero como nuestro prócer más ilustre y se la pasa mirándole el culo a las 'minitas' (etc...)
Cuando contesté el cuestionario con respuestas francas, fui reprobada. No logré calificar como un hombre-de-olé-bajo-el-brazo. De modo que me tengo que conformar solamente con ser un hombre (claro, porque es el hombre-de-olé-bajo-el-brazo, no la mujer-de-olé-bajo-el-brazo).
Asumo que es aquí donde debo finalizar con esta publicidad. Creo que, más allá de los comentarios valorativos de los requisitos para convertirse en un hombre-de-olé-bajo-el-brazo, quedó claro, además, dónde veo la exclusión.
*escupe al piso y le toca el culo a una mina que está una mantequita*
Propaganda 2:
Preservativos Prime, en dos variantes: ultrafino y con sensación de calor. (Se pueden ver aquí).
En uno de los carltes, el de los ultrafinos, vemos a una señorita bella, esbelta y rubia como el sol, vestida como hippie en una pradera, pareciera que levita y todo. Al ladito de su figura se lee la siguiente leyenda: "para ellas que están acostumbradas a no usar nada". Ahora, ¿en qué sentido se puede leer esta publicidad? ¿Puedo yo pensar que se está refiriendo a aquellas mujeres que se encuentran en una relación estable y que, por tanto, toman pastillas anticonceptivas o un DIU y que por eso no utilizan condondes? Por la imagen que se encuentra al lado de la frase, lo dudo. La chica pseudo hippie que muestran es más bien un símbolo de 'libertad' y no de compromiso. Y, además, se está dando por sentado que esa libertad viene aparejada a no cuidarse en el sexo.
Ante todo, me resulta un tanto dicotómico que una empresa que comercializa un método anticonceptivo más que eficaz como el preservativo, presente con tanta luminosidad a un estereotipo de mujer (las que están "acostumbradas a no usar nada". Curiosamente es el mismo estereotipo que promueve la Iglesia) que se encuentra (directa o indirectamente) asociado al embarazo no deseado, las enfermedades venéreas y, por tanto, a la muerte (sea por aborto mal practicado o por enfermedades mortales).
En segundo lugar, me pregunto por qué la publicidad está dirigida al hombre. Me contesto a mí misma diciendo que en el imaginario social es el hombre el portador de preservativo, aunque es la mujer quien lo exige. Ahora espero concuerden conmigo en que esto no tiene demasiado sentido.
En el segundo cartel, el de los preservativos con sensación de calor, aparece una morocha 'infartante', de esas con cuerpo tallado a mano y sin rastro de celulitis, recostada boca abajo, mirando con cara de 'perra en celo' al objetivo de la cámara, vestida con un conjunto muy sexy de dos piezas, culo apuntando al norte pronta a ser penetrada por un hombre-de-olé-bajo-el-brazo. La leyenda del afiche dice: "acostumbradas al placer intenso". Ahora, yo me pregunto: ¿a quién carajos está dirigida esta publicidad?. La próxima queja está gastada pero sigue siendo pertinente porque nunca, pero NUNCA se soluciona el problema: ¿por qué debe una pensar que porque no presenta las características de la 'terrible felina' del póster, no está autorizada a ser de las que están "acostumbradas al placer intenso"?. Tema sabido el de los modelos de belleza, así que dejo acá.
Como conclusión puedo decir que en la estación Independencia del subte línea E me conformo como un individuo de sexo femenino que no mira deportes (y menos lee sobre ellos) y que no tiene sexo pasional. En la estación Independencia del subte E soy una matrona aburrida y contracturada, que hila la lana todo el día y prepara la cena mientras su marido, con el cual tiene sexo rutinario una vez por quincena, mira el partido Arsenal-Tigre tomando helado de chocolate, sabor de machos. Claro que si quiero verme reflejada en alguna publicidad, con la de Activia y Agarol, me alcanza.
Que suerte que pronto llega el subte y me despego de ese mundo al cual no quiero pertenecer, pero al que, sin si quiera pedirlo, he sido arrojada con un ticket de ida y un par de ovarios, bien puestos.
Saludos.
Danila.
La cuestión es que, debido a dicha situación, paso bastante tiempo en el anden, esperando a que venga el subte en cuestión. Por lo general escucho música, no leo, pues al subir al subte ya tengo que guardar el libro porque no puedo leer parada. Entonces me veo obligada a caminar por la plataforma mirando las publicidades. Las observo una y otra vez y ya las recuerdo de memoria. Al principio no reparé en ellas críticamente, sino que las recibí pasivamente sin tamizar. Hace un par de días atrás, caí en la cuenta de que dos de las publicidades (las cuales tienen carteles en distintas variantes para vender el mismo producto) resultan excluyentes.
Propaganda 1:
Diario Olé, en dos variantes: por un lado, el boludo alegre de Matías Martin; por el otro, el peronista desagradable y deliberadamente deforme de Alejandro Dolina. Ambos dos, señores porteños con un diario Olé bajo el brazo.
La consigna de la publicidad es la de definir si cierto hombre (no yo que soy mujer, sino un hombre) es, no sólo eso (es decir un HOMBRE), sino además un HOMBRE DE OLÉ BAJO EL BRAZO. Con solo mirar la publicidad uno ya entiende un poco a dónde quieren ir. La publicidad nos invita a una página de internet (en la cual yo, por ser mujer, no puedo participar. Porque es el hombre el del Olé bajo el brazo, no la mujer). En la misma se encuentra un manifiesto (que pueden ver aquí si se bancan lo que tarda en cargar la página) que nos direcciona inmediatamente a un cuestionario.
En el manifiesto se presentan como cualidades del hombre-de-olé-bajo-el-brazo, una serie larguísima de adjetivos nobles. No obstante, el cuestionario nos muestra otra cosa: después de haber realizado varias preguntas una y otra vez, puedo sacar como conclusión que para ser un hombre-de-olé-bajo-el-brazo hay que ser un un macho promedio que avala situaciones violentas (y las protagoniza), no se preocupa por su pareja, no pide gustos de halados 'maricas', considera al 'Poroto' Cubero como nuestro prócer más ilustre y se la pasa mirándole el culo a las 'minitas' (etc...)
Cuando contesté el cuestionario con respuestas francas, fui reprobada. No logré calificar como un hombre-de-olé-bajo-el-brazo. De modo que me tengo que conformar solamente con ser un hombre (claro, porque es el hombre-de-olé-bajo-el-brazo, no la mujer-de-olé-bajo-el-brazo).
Asumo que es aquí donde debo finalizar con esta publicidad. Creo que, más allá de los comentarios valorativos de los requisitos para convertirse en un hombre-de-olé-bajo-el-brazo, quedó claro, además, dónde veo la exclusión.
*escupe al piso y le toca el culo a una mina que está una mantequita*
Propaganda 2:
Preservativos Prime, en dos variantes: ultrafino y con sensación de calor. (Se pueden ver aquí).
En uno de los carltes, el de los ultrafinos, vemos a una señorita bella, esbelta y rubia como el sol, vestida como hippie en una pradera, pareciera que levita y todo. Al ladito de su figura se lee la siguiente leyenda: "para ellas que están acostumbradas a no usar nada". Ahora, ¿en qué sentido se puede leer esta publicidad? ¿Puedo yo pensar que se está refiriendo a aquellas mujeres que se encuentran en una relación estable y que, por tanto, toman pastillas anticonceptivas o un DIU y que por eso no utilizan condondes? Por la imagen que se encuentra al lado de la frase, lo dudo. La chica pseudo hippie que muestran es más bien un símbolo de 'libertad' y no de compromiso. Y, además, se está dando por sentado que esa libertad viene aparejada a no cuidarse en el sexo.
Ante todo, me resulta un tanto dicotómico que una empresa que comercializa un método anticonceptivo más que eficaz como el preservativo, presente con tanta luminosidad a un estereotipo de mujer (las que están "acostumbradas a no usar nada". Curiosamente es el mismo estereotipo que promueve la Iglesia) que se encuentra (directa o indirectamente) asociado al embarazo no deseado, las enfermedades venéreas y, por tanto, a la muerte (sea por aborto mal practicado o por enfermedades mortales).
En segundo lugar, me pregunto por qué la publicidad está dirigida al hombre. Me contesto a mí misma diciendo que en el imaginario social es el hombre el portador de preservativo, aunque es la mujer quien lo exige. Ahora espero concuerden conmigo en que esto no tiene demasiado sentido.
En el segundo cartel, el de los preservativos con sensación de calor, aparece una morocha 'infartante', de esas con cuerpo tallado a mano y sin rastro de celulitis, recostada boca abajo, mirando con cara de 'perra en celo' al objetivo de la cámara, vestida con un conjunto muy sexy de dos piezas, culo apuntando al norte pronta a ser penetrada por un hombre-de-olé-bajo-el-brazo. La leyenda del afiche dice: "acostumbradas al placer intenso". Ahora, yo me pregunto: ¿a quién carajos está dirigida esta publicidad?. La próxima queja está gastada pero sigue siendo pertinente porque nunca, pero NUNCA se soluciona el problema: ¿por qué debe una pensar que porque no presenta las características de la 'terrible felina' del póster, no está autorizada a ser de las que están "acostumbradas al placer intenso"?. Tema sabido el de los modelos de belleza, así que dejo acá.
Como conclusión puedo decir que en la estación Independencia del subte línea E me conformo como un individuo de sexo femenino que no mira deportes (y menos lee sobre ellos) y que no tiene sexo pasional. En la estación Independencia del subte E soy una matrona aburrida y contracturada, que hila la lana todo el día y prepara la cena mientras su marido, con el cual tiene sexo rutinario una vez por quincena, mira el partido Arsenal-Tigre tomando helado de chocolate, sabor de machos. Claro que si quiero verme reflejada en alguna publicidad, con la de Activia y Agarol, me alcanza.
Que suerte que pronto llega el subte y me despego de ese mundo al cual no quiero pertenecer, pero al que, sin si quiera pedirlo, he sido arrojada con un ticket de ida y un par de ovarios, bien puestos.
Saludos.
Danila.
8 comentarios:
jaja tambien esta la de la minita punk-dark-suicida que usa los forros con tachas. Ahora que falta? la foto de un negro empernandose a una china rubia para promocionar los forros de colores? (??)
Ahora yo pense que esas propagandas (la de los prime, la otra no la vi) si iba dirigia a las mujeres. Pero bueno, aguanten las propagandas de AXE (!?)
Antes que nada, para que te enteres lo que pasa en realidad en la linea E: http://www.metrodelegados.com.ar/spip.php?article1166
La unica propaganda que recuerdo, que pasan siempre en el subte, es esa que dice "si miguel, si miguel"(!) http://www.youtube.com/watch?v=nU_qxlQdn_Y
Comparto lo que decis, aunque la critica de fede tambien tiene lo suyo(?).
Otra cosa, mencionas en un momento un partido de la puta madre como Arsenal-Tigre. Te cuento que siempre hubo pica entre las hinchadas y la banda de beto siempre fue al frente(?). Y correte que entra la hinchada http://www.youtube.com/watch?v=_H5opKy2JYc&mode=related&search= (??).
No se si esperabas un reeeeeeeeee comentario(?), pero es lo que hay. Ademas, ahora se viene el te, asi que lo bueno esta por venir. El porvenir, tiene miedo de venir a sarandi, ni la yuta a vos te va a salvar, che porve puto te vamo a matar(!!!).
no tenes verguenza estan en primera son 50 aguante el doke papa el mas capo siempre manda en avellaneda
No viajo en subte, no me enteré de que no soy hombre-de-Olé-bajo-el-brazo; ¿debería preocuparme? De hecho, no leo Olé. Debo de ser puto. Y como tal agradezco a la publicidad que me construya y me saque del placard.
Lo de los forros (disculpas, soy muy mal hablado) es más patético que la ironía anterior; en el primer caso, cabe la lectura desde otra exclusión estereotipante: acostumbrada a no usar nada = el cerebro (las rubias son todas taradas y las de onda jipona son las inocentes incautas que no pueden reconocer la celada: pura presa boba para tanto macho cabrío sobrexcitado con tanta publicidad) La sintagmática de esos carteles viene cristalizar otra "obviedad" ideológica: la morocha "usa todo", por eso está acostumbrada al placer intenso. Las morochas son comehombres, necesitan de artificios que exasperen la masculinidad; por eso ganárselas es una proeza digna de ser contada "entre los muchachos". O para empapelar la estación, otra forma de contarlo, obvio.
Saludos
Esteban
Cuando vi la propaganda de la hippie largué una carcajada, a mi me gustó, no era para reirse pero me dió ganas de cojer y lo más parecido a cojer en un subte en hora pico es reirse, sóla, ante la mirada sorprendida de algún extraño.
Justo el otro día en el almuerzo laboral por el día de la primavera (!!) comentaba con mis compañeras que nunca tomé la linea E y siempre busco una excusa para tomarla pero nunca lo hago. Nos divertimos mucho en la oficina (?).
La de Olé nunca la leí, pero mi mayor atracción es ver la guerra metrovias-trabajadores del subte, que hay hoy en día, como se la rebuscan los trabajadores con pequeños carteles pegados en vagones y como se gasta la empresa en publicidades gigantes colocadas en esos encuadres cual propaganda de biogrip o de prime.
Tambien me gusta cuando veo la gente desesperada que empuja a todos para subirse a un colectivo si cancelan la línea a, y llegan tan tarde como yo que no me queda otra que tomarlo con la calma que viene de la costumbre, y del salir con más de una hora de anticipación.
Jaja. Están bien fundadas tus quejas. Hmm, aunque algunos aspectos son discutibles. :( Además soy un fiel seguidor de Dolina, no en cuestiones deportivas que casi no llegan a interesarme, si no en otras más poéticas.
Bueno, sólo pude ver el cartel dde Matías Martin y no me dieron muchas ganas de ser ese hombre de olé bajo el brazo. Igual nunca paso por independencia, la única estación a la que le presto atención es a la de Boedo.
Me despido, sin nada interesante que decir.
Se dichosa.
Gracias por comentar, Matías! Lástima que no dejaste medio de contacto: blog, flog, etc. Pero bueno, te agradezco por acá, si es que volvés a entrar!
Saludos! =)
Comparto con vos la movida bastante machista de olé y me disgustó un poco porque yo leo ole y soy amante de todos los deportes, no soy feminista me parece una boludez, pero aunque seamos pocas las que nos gusta el futbol y los deportes, podrian haber hecho una campaña más general, pero bue.
Tmb coincido en el tema de la publicidad de lo preservativos, hoy en dia el sexo facil y la promiscuidad nos inunda.
creo que es importante que aquel q tiene una vida sexual se cuide, pero como católica te digo que la posición de la iglesia es la castidad hasta el matrimonio,se supone que cuando t casas conoces a esa persona y además Dios te hace libre, y vos podes cuidarte aun estando casado.
si muchos me tildaran de antigua o retrógrada pero es el método más seguro y COMPROMETIDO y de amor a la persona que amas.
Gracias, Macarena..
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