Es una costumbre que, cuando algún equipo de futbol argentino sale campeón, y más si se trata de un título internacional, su hinchada de una vuelta olímpica simbólica al Obelisco. Arsenal de Sarandí gano, hace unos cuantos días, la copa zarasa Sudamericana. Ante la falta caracteristica de hinchas de ese club, se buscó la forma de no romper con la tradición. He aquí el resultado:
Y aunque ya poco me interesa el futbol en general, no puedo dejar de alegrarme al menos un poco por Arsenal. Sobre todo si recuerdo la vez que salí de Buenos Aires, en donde hacía unos 25 grados, en pantalón corto y remera (más una camperita, rompevientos, por las dudas), y cuando llegué a Bahía, luego de catorce horas de viaje en tren, sin plata y a las 11 de la mañana (el partido con Olimpo empezaba a las 19), la temperatura era de unos cuantos grados bajo cero, a lo que se sumó, mas tarde, la lluvia. Creo que el resultado fue un empate. ¿En qué estaba pensando?
En fin, me pregunto donde habrá quedado aquella canción que decía: che Grondona compadre la concha de tu madre, che Grondona compadre la concha de tu madre... nos sacás las entradas, nos mandás a la yuta, no querés que ascendamos, sos un hijo de puta, sos un hijo de puta... (!)
En fin, me pregunto donde habrá quedado aquella canción que decía: che Grondona compadre la concha de tu madre, che Grondona compadre la concha de tu madre... nos sacás las entradas, nos mandás a la yuta, no querés que ascendamos, sos un hijo de puta, sos un hijo de puta... (!)
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