Llegué al blues por medio del country. Mi hermano me hizo escuchar un muy buen disco de Jerry Garcia y David Grisman (Shady Grove), en el cual había un cover genial de una vieja canción, que yo en ese entonces desconocía a quien pertenecía. La canción era Louis Collins (a la cual sigo considerando la canción más linda del blues), el autor Mississippi John Hurt y se puede decir que si la primera vez que la escuché hubiese tenido sombrero, lo mínimo que podía haber hecho era sacármelo y aplaudir de pie. Todavía no tengo sombrero, pero si profundicé algo más en el conocimiento del blues, y ha llegado en día en que tengo algunas cosas para decir al respecto.
El blues me interesa desde dos aspectos fundamentales: la música en sí y su historia (es increíble como la sociedad condiciona al ser humano, no dejo de sorprenderme). De ambas conozco relativamente poco. Se lo que básicamente cualquiera puede saber si se molesta un poco en buscar información y bajar música.
El blues está relacionado, en principio, con el tráfico de esclavos desde África hacia Estados Unidos. Es bastante ilógico pensar que en las condiciones en que eran transportados podían portar alguna clase de instrumento musical, por lo que es fácil suponer, entonces, que la única manera que les quedaba de hacer música era la vocal. Claro que, si llegaban vivos, y eso no muchas veces sucedía, bien podrían reproducir instrumentos parecidos o iguales a los que estaban habituados, pues eran instrumentos bastantes “precarios” (véase las comillas), parecidos al banjo, por ejemplo. Recuerdo ahora haber visto un documental donde Yo-Yo-Ma iba al medio de África a tocar música clásica, a la vez que aprender sobre la música tradicional de las distintas culturas. Así, intentó tocar un palo con dos cuerdas, que parecía sencillo, pero le resultó imposible. Por eso, y por otras cosas, lo de precario va entre comillas.
Bien, ya pasado mediado del siglo XIX queda “abolida” la esclavitud, etc. etc., aunque todos conocen mas o menos la historia del afroamericano en Estados Unidos. ¿En donde expresaba su música el afroamericano? Básicamente, en los lugares a los que era recluido: la iglesia, el trabajo, la cárcel... Nuevamente, en general aquí no hay instrumentos, sino que es se trata simplemente de voces, ya sean grupales o una voz solista. La gran diferencia era que, por un lado, en la iglesia se cantaban canciones religiosas, y como tales, tendientes a no modificar o expresar la vida terrenal sino al deseo de una salvación en el más allá, mientras que por otro lado, comienza a aparecer lo que se conoce como blues, canciones que reflejaban la miserable vida cotidiana del afroamericano, y en ese sentido peligrosas para el poder.
El blues comienza a hacerse conocido para el resto de la sociedad mediante espectáculos callejeros, en donde, por ejemplo, el blanco se pintaba la cara de negro e imitaba despectivamente el supuesto comportamiento del esclavo. Nuevamente, como es lógico, las discográficas pertenecían a hombres acaudalados, demás está decir blancos, que eran ayudados por cazatalentos que reclutaban gente de las fábricas o locales de las que ellos mismos eran dueños. Las primeras grabaciones comienzan en 1920. El blues, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta la subordinación del obrero-campesino afroamericano al burgués-terrateniente blanco, nace siendo lo que el blanco quiso que fuera. El afroamericano no tenía voz para decidir, ni pluma para escribir su propia historia. Por demás, eran pocos lo que sabían escribir. Las cosas, en ese sentido, no han cambiado demasiado.
Con los primeros éxitos del blues, las compañías discográficas, siguiendo la lógica capitalista (la maximización de los beneficios), empezaron a expandirse en busca de talentos ya fuera de las grandes ciudades.
Y es aquí donde, para mi, comienza lo mejor. Existen muchos estilos de blues, pero uno en particular es mi favorito: el folk blues, en especial el delta blues. Este blues tiene su auge en la década del 20, en Mississippi y, dicen, la magia se debe al famoso Muddy Waters, aunque no se cuan cierta es esa afirmación. De todas formas, no es de Muddy Waters de quien quiero hablar.
El delta blues tiene una característica principal: el autor te pone el alma sobre la mesa y te dice “tomá flaco, servite”. Es así, desgarrador, triste, tosco y repetitivo, el ritmo es fuerte, por momentos se pierde y es siempre muy básico pero a la vez muy complicado. El blusero del delta está desnudo en doble sentido, porque es miserablemente pobre y porque no guarda nada y expone esa miseria que lo rodea y lo envuelve en los ojos y los oídos de quien lo quiera ver y escuchar.
A mí me encantan cuatro de ellos y en el siguiente orden: Skip James, Mississippi John Hurt, Bukka White y Son House, pero en especial los primeros dos.
Ningún autor es igual al otro, y existe una gran variedad de matices (cada uno tiene su estilo particular). Quizás quien menos encaja en la descripción general es John Hurt, y quien se adapta más es Skip James. Este último, vale la pena decir, destaca por su originalidad y actualidad, por su forma de tocar la guitarra (también tocaba el piano y era, por cierto, uno de los pocos con estudios), y por su característica voz, que se puede describir más o menos en las siguientes palabras: LA CONCHA DELA LORA, ESTE TIPO LE VENDIÓ EL ALMA AL DIABLO(¿?).
Otra cosa para agregar es que uno de los músicos más conocidos, en este estilo, es Robert Johnson. El es uno de los pocos que suele nombrarse hoy día, pero paradójicamente, y musicalmente hablando, no es de los mejores. Su fama y su leyenda no le corresponden en absoluto.
La historia del blues sigue, claro está, y hay muchos otros estilos. Por ejemplo, en la década del 30 se produce un quiebre por la “depresión” y las consecuencias que trae aparejado este hecho, y muchos obreros y campesinos afroamericanos emigrarán a ciudades como Chicago, St. Louis o Memphis. Allí comenzará, lentamente, a surgir el blues con guitarras eléctricas, terrible también.
Pero hoy les puse todas las fichas a los muchachos del delta, a los cuales no se reconoce como debería, mientras que cualquier pelotudo anda por ahí escuchando a Elvis y creyéndose el rey del mundo. ELVIS NO INVENTÓ UNA MIERDA, LA PUTA QUE LOS PARIÓ(¿?).
Skip James - I'm So Glad Skip James - Crow Jane
4 comentarios:
Anónimo
dijo...
elvis no inventó una mierda y le robó a todos estos negros, hate elvis!!
Loco, escuchaste a Blind Blake también, blusero de la puta madre. Lastima que grabó un solo disco y parece que alguien estuviera haciendo papas fritas delante del micrófono. Pero está buenísimo igual. Inicio la campaña no se olviden de Blind Blake.
4 comentarios:
elvis no inventó una mierda y le robó a todos estos negros, hate elvis!!
n
A mí más que escuchar blues del delta, me gustaría que dejen de quemar pastos en el delta así se me va la alergia.
Muchas gracias.
Ya mismo me estoy bajando música de Skip James.
Black Power!
Loco, escuchaste a Blind Blake también, blusero de la puta madre. Lastima que grabó un solo disco y parece que alguien estuviera haciendo papas fritas delante del micrófono. Pero está buenísimo igual.
Inicio la campaña no se olviden de Blind Blake.
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