viernes, 4 de abril de 2008

Sobre el "paro del campo" y la importancia de la deliberación estudiantil

El “paro del campo” logró un efecto impensado en quienes lo llevaron adelante, esto es, suscitó el interés por la participación de una masa estudiantil que, hasta cierto punto, se puede decir que permanecía alejada de la “política”. Ejemplos de lo dicho podemos encontrarlos en las calurosas discusiones que se dieron en los pasillos de la facultad, en las aulas y, por sobre todo, en la asamblea “espontánea” de Historia Social General B y en la asamblea del martes 1 de abril (ambas en filo, donde curso Historia).

En estas asambleas se dio algo digno de rescatarse. La mayoría de la conducción del Cefyl (centro de estudiantes de filosofía y letras) representada sobre todo por el MST y el PCR, ante la presión del PO (que también integra el centro), de otros partidos como el PTS y el Mas y del estudiantado en general, se vio obligada aceptar una postura contraria a la suya: una postura de clase, independiente de los sectores capitalistas en pugna (recordemos que el PCR y el MST apoyan a los pequeños y medianos productores, e incluso algunos de sus integrantes participaron en el cacerolazo).

A continuación, dejo el comunicado de prensa del Cefyl que expone claramente lo que acabo de decir:

El Cefyl, reunido en asamblea de más de 400 estudiantes, declara su rechazo al lock-out patronal agrario dirigido por la golpista Sociedad Rural, Coninagro, Federación Agraria, Confederación Rural, y su comité de enlace. Así como a los "cacerolazos" que los apoyaban y que tuvieron como protagonistas a los barrios acomodados. Este lock-out profundiza la miseria de los trabajadores por el desabastecimiento y la remarcación de precios.

Denunciamos la hipocresía del gobierno de Cristina y su discurso de "distribución de la riqueza" cuando arrecia la inflación y la carestía y cuando el superávit fiscal está destinado a subsidiar a los grandes empresarios (también golpistas) y a pagar la deuda externa.

Para resolver las problemáticas de la mayoría de la población los millones de superávit deben ser destinados para educación, salud y un plan de obras públicas. En este sentido solamente la unidad entre los trabajadores del campo y la ciudad, los estudiantes y demás sectores populares, luchando independientemente de cualquier sector patronal, pueden ser una salida.

Fuente: Prensa Obrera

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