El “paro del campo” logró un efecto impensado en quienes lo llevaron adelante, esto es, suscitó el interés por la participación de una masa estudiantil que, hasta cierto punto, se puede decir que permanecía alejada de la “política”. Ejemplos de lo dicho podemos encontrarlos en las calurosas discusiones que se dieron en los pasillos de la facultad, en las aulas y, por sobre todo, en la asamblea “espontánea” de Historia Social General B y en la asamblea del martes 1 de abril (ambas en filo, donde curso Historia).
El Cefyl, reunido en asamblea de más de 400 estudiantes, declara su rechazo al lock-out patronal agrario dirigido por la golpista Sociedad Rural, Coninagro, Federación Agraria, Confederación Rural, y su comité de enlace. Así como a los "cacerolazos" que los apoyaban y que tuvieron como protagonistas a los barrios acomodados. Este lock-out profundiza la miseria de los trabajadores por el desabastecimiento y la remarcación de precios.
Denunciamos la hipocresía del gobierno de Cristina y su discurso de "distribución de la riqueza" cuando arrecia la inflación y la carestía y cuando el superávit fiscal está destinado a subsidiar a los grandes empresarios (también golpistas) y a pagar la deuda externa.
Para resolver las problemáticas de la mayoría de la población los millones de superávit deben ser destinados para educación, salud y un plan de obras públicas. En este sentido solamente la unidad entre los trabajadores del campo y la ciudad, los estudiantes y demás sectores populares, luchando independientemente de cualquier sector patronal, pueden ser una salida.
Fuente: Prensa Obrera
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