domingo, 29 de junio de 2008

Sobre el trabajo como actividad vital


La creación de mucho tiempo disponible –aparte del tiempo de trabajo necesario-, para la sociedad en general y para cada miembro de la misma (esto es margen para el desarrollo de todas las fuerzas productivas del individuo y por ende también de la sociedad), esta creación de tiempo de no-trabajo, se presenta desde el punto de vista del capital, al igual que en todos los estadios precedentes, como tiempo de no-trabajo o tiempo libre para algunos. El capital, por añadidura, aumenta el tiempo de plustrabajo de la masa mediante todos los recursos del arte y la ciencia, puesto que su riqueza consiste directamente en la apropiación de valor de plustrabajo; ya que su objetivo es directamente el valor, no el valor de uso. De esta suerte, malgré lui [a pesar suyo], sirve de instrumento para crear las posibilidades del tiempo disponible social, para reducir a un mínimo decreciente el tiempo de trabajo de toda la sociedad y así, volver libre el tiempo de todos para el propio desarrollo de los mismos. Su tendencia, empero, es siempre por un lado la de crear tiempo disponible, por otro la de convertirlo en plustrabajo. Si logra lo primero demasiado bien, experimenta una sobreproducción, y entonces se interrumpirá el trabajo necesario, porque el capital no puede valorizar plustrabajo alguno. Cuanto más se desarrolla esta contradicción, tanto más evidente se hace que el crecimiento de las fuerzas productivas ya no puede estar confinado a la apropiación de plustrabajo ajeno, sino que la masa obrera misma debe apropiarse de su plustrabajo. Una vez que lo haga -y por ello el tiempo disponible cesará de tener una existencia antitética-, por una parte el tiempo de trabajo necesario encontrará su medida en las necesidades del individuo social y por otra el desarrollo de la fuerza productiva social será tan rápido que, aunque ahora la producción se calcula en función de la riqueza común, crecerá el tiempo disponible de todos. Ya que la riqueza real es la fuerza productiva desarrollada de todos los individuos. Ya no es, entonces, en modo alguno, el tiempo de trabajo, la medida de la riqueza, sino el tiempo disponible. El tiempo de trabajo como medida de la riqueza pone la riqueza misma como fundada sobre la pobreza y al tiempo disponible como existente en y en virtud de la antítesis con el tiempo de plustrabajo, o bien pone todo el tiempo de un individuo como tiempo de trabajo y consiguientemente lo degrada a mero trabajador, lo subsume en el trabajo.


Karl Marx; Grundrisse


Monografía de mi autoría sobre este tema (o sea, sobre el trabajo como actividad vital), para quien quiera leer: click aquí

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