Tenía casi tres años y continuaba usando pañales. Mi madre, supongo que un poco preocupada, me preguntó hasta cuando iba a seguir usándolos, a lo que respondí muy tranquilo: “hasta que cumpla tres” (o, mejor dicho, cumpa tes). Todos se rieron de mí, no me creyeron y hasta me pegaron(¿?). Pero evidentemente ya estaba en mi el germen que me haría, luego, un luchador honesto(¿?), porque el mismo día que cumplí los tres años, dejé para siempre los pañales.



Voten por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario