jueves, 26 de julio de 2007

Matías Rivas responde a los lectores

Si bien soy un ferviente lector de este medio y usualmente coincido con lo que aquí se expone (incluso espero ansioso la biografía de Emanuel Ortega, que, como tengo entendido, estará próximamente en todas las librerías), me parece que la nota del lunes 23 de julio de 2007 peca de enanofobia. Me di cuenta por el siguiente argumento: “tengo un amigo enano”. ¿Hacía falta esa aclaración?

Para el que no lo sabe, los enanos somos gente como cualquiera, pero más pequeña. Esto no quiere decir que nuestros sentimientos sean más chicos que los de las personas que no son enanas, pues, por ejemplo, en nuestro pequeño corazón entra tanto amor como en el de cualquiera. Quiere decir, simplemente, que tenemos una estatura menor. Lo cual no nos hace ni mejores, ni peores, sólo nos hace más chicos en cuanto al tamaño corporal. Claro que, como en todos lados, hay enanos buenos y enanos malos, que son, en general, tan buenos y tan malos como cualquier otro ser humano, aunque más pequeños.

Tampoco es cuestión de irse al otro extremo y ponerse un enano en el jardín. Claro que si algún enano manifestase su conformidad no habría problema. Le haces una casita en el fondo y el enano hasta te sonríe. Con esto no debe interpretarse, de ninguna manera, que el enano tenga buen humor. Tiene el mismo humor que cualquiera, solamente que es más diminuto, corporalmente hablando.

Con respecto a lo de la casa, vos haces mención a que nadie se mudaría al conurbano bonaerense con un enano. Yo trabajo en El Jaguel y te digo que acá eso se vive más que en ningún lado. El Jaguel es una ciudad enanofóbica. Nadie le abre una puerta a un enano. Si quiero una habitación me tengo que tomar el tren hasta lo de un amigo enano, en Gerli. Por suerte, a esa hora la masa de viajantes va de Constitución hacia el sur y no tengo problema para conseguir asiento. Por cierto, la tranquilidad que brinda un viaje con poca gente me da la posibilidad de apreciar los fragmentos de canciones que los vendedores ambulantes nos dejan escuchar, con el fin de vendernos luego el cd completo. Esto no quiere decir que el enano aprecie más la música que cualquier otra persona. No, el enano solamente se diferencia del resto porque posee una talla más reducida.

En fin, no está bien que fomentes todos estos males que sufrimos diariamente los enanos, sólo por haber cometido el crimen de detentar una minúscula altura. Al contrario, deberías usar tu blog para ayudarnos. El primer paso para hacerlo es conocernos. Por eso, para empezar, te invito a una charla en la calle José Bonifacio número 430 en la que vamos a tratar de tirar abajo una serie de mitos acerca del enano, como por ejemplo el que afirma que, si el que está excedido de peso paga dos asientos en un vuelo en avión, el enano paga medio.

Jorge.
Maestro pizzero y orador enano.


RESPUESTA

Gracias, Jorge, por tu carta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hay mucha droga en este blog. Puedo pasar?

Anónimo dijo...

Gracias Matías por tu post.